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La preparación del lote se debe realizar por lo menos con 1 mes de anticipación y debe coincidir con la época en que las plántulas estén listas para la siembra defi­nitiva (Polanía, 1983; Castro, 2001). Saldarriaga (1998) recomienda la labranza mínima (uso reducido de maquinaria agrícola), acompañada de la incorporación de materia orgánica, con el fin conservar los suelos, prolongar la vida útil del cultivo y mejorar el desarrollo de las plantas. Bacca (1987) propone remover el suelo a una profundidad de 20 - 25 cm, ya que las raíces son muy superficiales. Garcés y Saldarriaga (s.f.) recomiendan sembrar un cultivo colonizador, como hor­talizas, maíz ó frijol, evitando sembrar solanáceas (tomate, lulo, pimentón, papa, etc.), que son susceptibles a nemátodos.
Si el terreno es muy pendiente se debe adecuar la zona de plateo para facilitar el riego del cultivo y evitar pérdidas de agua. Cuando el terreno es muy plano se deben trazar los drenajes necesarios para evitar encharcamientos.