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La parchita posee un sistema reproductor alógamo, es decir, que depende de la intervención de un agente polinizador para su fecundación. La alogamia se favo­rece por la presencia de factores tales como la longistilia, la protandria, la vistosi­dad del color y el momento de apertura floral. Este último factor se relaciona direc­tamente con los máximos picos de viabilidad del polen y receptividad del estigma, en las horas en que se observa a los insectos visitar las flores para el proceso de polinización.
Las flores de la parchita se presentan en parejas, las cuales maduran asincrónicamente, es decir que no abren al mismo tiempo (Foto 9). La apertura floral se inicia a las 1:50 a.m. con la separación del periantio y la aparición de los filamentos de la corona. Pasados 10 minutos, las anteras, que inicialmente están en posición introrsa, empiezan a girar de tal forma que una hora después están en posición extrorsa. Al mismo tiempo, los estilos comienzan a separarse, situan­-.lo los estigmas a una distancia 'de 1 a 5 cm por encima de las anteras. Entre tanto, los filamentos de la corona se van separando lentamente hasta quedar en posición oblicua. A las 3 a.m. los pétalos y los sépalos se disponen horizontalmente para continuar un movimiento hacia el receptáculo floral, adoptando finalmente una posición paralela a éste (Girón,1990).


Desde las 4 a.m., la flor está completamente abierta y empieza a exhalar un olor dulce y fuerte que se mantiene hasta las 2 p.m. Entre las 8 y las 10 a.m. los estigmas ya están muy cerca de las anteras, pero sin tocarlas. Seis horas des­pués, los estilos, las partes del periantio y los filamentos de la corona inician el retorno a la posición inicial. A las 2 a.m. del día siguiente, :a flor presenta una disposición similar a la que tenía en el botón floral (Girón, 1990). Los estigmas son receptivos cuando se curvan hacia arriba; esto generalmente ocurre entre las 9:00 a.m. y las 3:00 p.m. La fecundación se realiza ocho a nueve horas después de la polinización. El desarrollo del fruto se hace evidente 24 horas después de la fecundación (Garcés y Saldarriaga, s.f.).
La flor de la parchita se caracteriza por su gran vistosidad, característica que influye notoriamente en la presencia de insectos que contribuyen a su poliniza­ción; los insectos, mientras la flor no abra, no manifiestan ningún interés de posarse sobre ella. Las flores poseen fragancias y estructuras elaboradas que atraen a los polinizadores hacia el nectario de la flor, el cual está cubierto por una mem­brana, el opérculo, que funciona como una tapa. El opérculo limita la provisión de néctar a aquellas abejas fuertes eón capacidad para retirar la membrana del nectario y suficientemente grandes para tocar las anteras y el estigma de la flor (Girón, 19' 90).
Los polinizadores más comúnmente relacionados con la parchita son: Apis Tnellifera, llamada abeja mielera; Epicharis cf rústica, un abejorro negro con vellosidades amarillas en las patas posteriores; y Xylocopa sp. un abejorro de gran tamaño desprovisto de vellosidad en la parte superior del abdomen. 
Xylocopa es la especie más eficiente para realizar la labor de polinización. El abe­jorro se dirige directamente a la flor posándose en el extremo de la corona, para ascender luego a la base del androginoforo; introduce sus partes bucales a través del opérculo, alcanzando el nectario. Mientras extrae el néctar, da la vuelta a la flor agarrando fuertemente los filamentos de la corona con sus patas. Durante este movimiento, la parte dorsal del tórax se pone en contacto con las anteras, impregnándose de polen, que posteriormente deja en los estigmas de otras flores. 
La abeja del género Trigona sp. (tierrera) y una avispa de la familia Scolüdae, esporádicamente visitan las flores en busca de néctar pero no actúan como polinizadoras. Al extraer el néctar, las abejas se sitúan de tal forma que con el extremo dorsal de su abdomen tocan las anteras impregnándose de polen, pero por su tamaño, difícilmente tocan el estigma, haciéndolo sólo por casualidad. Las abe­jas no sólo toman néctar, sino que también colectan polen en grandes cantidades, por lo cual se considera su actividad como un inconveniente para el cultivo. Ade­más, la abeja trigona se ha encontrado raspando y dañando estructuras florales