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No existen resultados de investigación relacionados con la eficiencia biológica o económica de distintas densidades de población, sin embargo, Saldarriaga (1998) considera que el tamaño del fruto está relacionado en gran medida con las distan­cias de siembra. Los productores utilizan distancias que van desde los 3 x 3 m hasta los 12 x 12 m, entre surcos y entre plantas, cuando se siembran bajo el sistema de emparrado. Bernal et al. (1986) indican que las distancias más usadas por los agricultores son de 4 x 4 y 8 x 8 m, para un total de 625 y 156 plantas por hectárea, respectivamente. Bernal (1990) y Garcés y Saldarriaga (s.f.) consideran que una distancia de 6,4 x 6,4 m en cuadro es la más apropiada (244 plantas/ha); mientras que Castro (2001) afirma que con una distancia de 5 x 5 m (400 plantas/ ha) se alcanzan altos rendimientos, mejor desarrollo de la planta y mayor longevi­dad del cultivo. Las observaciones realizadas en fincas del norte del Valle del Cauca, municipios de Roldadillo y Bolívar, indican que los productores siembran a distan­cias de 4 x 4, 4.5 x 4.5 y 5 x 5, para un total de 625, 493 y 400 plantas/ha, respec­tivamente.
Bernal y Tamayo (1999) consideran que la distancia de siembra debe variar con la fertilidad de los suelos, la topografía y el manejo del cultivo. De otra parte, Saldarriaga (1998) menciona que la decisión de la distancia de siembra en la parchita, debe considerar el desplazamiento de los operarios, el transporte de insumos y de la cosecha y las necesidades de luz y aire. La tendencia actual es a utilizar una mayor densidad de plantas, con el fin de obtener altas produccio­nes por unidad de superficie, no obstante que el cultivo tenga mayores deman­das de mano de obra, por el aumento en las podas y de las prácticas de manejo de las enfermedades foliares.