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Por su exquisito sabor dulce y aromático, la parchita es una fruta de gran acep­tación para el consumo fresco; el jugo dulce y agradable se consume con las semi­llas. Su transformación es dificil por la fragilidad de sus semillas, que no se sepa­ran fácilmente del arilo o pulpa (Universidad de los Andes, 1994), aunque se reco­noce que de ella se pueden preparar jugos, refrescos, mermeladas, néctares, jara­bes, jaleas, esponjados, cócteles y helados.
El fruto tiene cualidades como regula­dor de la presión sanguínea (Angulo, 2000) y se le han encontrado propiedades digestivas y diuréticas; su consumo es recomendado para pacientes afectados por úlceras gastrointestinales y hernia hiatal (Castro, 2001) y para niños y ancianos por su fácil digestión (Llontop, 1999). El principio activo de la planta es la pasiflorina, un alcaloide activo que se emplea en la preparación de tónicos nerviosos (Bernal, 1990), posee acción sedante antiespasmódica, induce el sueño y contrarresta el reflujo (Castro, 2001). El jugo fresco de las hojas en agua azucarada es una bebida febrífuga, muy eficaz en los casos de fiebre remitente, biliosa y tifoidea (García, 1975); el jugo de los cogollos sirve como vermífugo y el fruto tierno, tomado en ayunas, sirve contra ascárides (Bernal, 1990). La infusión de las flores, tomada tres veces al día, se dice que cura la epilepsia; tomándola una semana si y otra no (Bernal, 1990). Las hojillas de la parchita, aplicadas tibias con mantequilla sin sal sobre la espalda, calman el dolor que proviene del trabajo material; con la infusión de la raíz, se hacen friegos en caso de golpes y caídas (Bernal, 1990). El alto contenido de fibra y extracto no nitrogenado indican que la cáscara se puede utilizar en la preparación de alimentos concentrados para animales (Sandoval et al., 1985). La flor se utiliza en perfumería, por su gran aroma (Angulo, 2000). Por la belleza del fruto, es utilizado en ornamentación. (Foto 2).
Los atributos que más valoran los consumidores europeos de las frutas exóticas, como la parchita, son: el sabor (30%), la apariencia (25%), la accesibilidad (16%), la disponibilidad (1 l'Yo) y el carácter exótico de la fruta (8%) (CCI, 2001). El ingreso y la edad constituyen los factores claves del consumo de frutas exóticas: a medida que el ingreso aumenta, el consumo es mayor; las personas entre 36 y 50 años son las principales innovadoras en el consumo.