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La distribución geográfica de la familia passifloracea es casi exclusivamente tropical y subtropical; la mayoría de las especies habitan en Africa y Madagascar y sólo 4 de sus 22 géneros se encuentran en América. El género Passiflora, no obstante, es casi endémico en el nuevo mundo; es el más grande de la familia, con cerca de 450 especies. Colombia es el país que mayor número de especies de pasifloras posee en el mundo y ello se debe a la gran diversidad de habitats y climas.
Las especies de pasifloras, a su vez, se clasifican en 22 subgéneros, según su morfología floral. Mientras todas las especies son más o menos importantes en la floricultura por las formas exóticas de las flores y hojas, sólo dos subgéneros son importantes por el cultivo de sus frutos: el subgénero tacsonta, (las curubas) y el subgénero passiflora (las parchitas). Las diferentes especies de passifloras poseen número haploide de cromosomas de 6, 9, 10, 11, 12, y 24; los de los subgéneros tacsonia y passiflora son todas n=9, lo que en principio, indica que la hibridación es un método factible para su mejoramiento.
A diferencia de las especies de tacsonia, las 136 especies del subgénero passiflora se distribuyen a través de América Latina, con unas pocas especies al sur de los Estados Unidos, desde el nivel del mar hasta alturas de más de 2.500 m. La incom­patibilidad genética del género passiflora no es muy fuerte y muchos híbridos se podrían formar aplicando una técnica adecuada, aún entre las especies no estre­chamente relacionadas.
Las más importantes especies que se cultivan del género passiflora son: maracuyá (Passiflora edulis var. flaviearpa), curuba de castilla ( Passiflora moilisima), curuba morada ( Passiflora edutis var. edutis) y badea ( Passiflora quadrangularis).
Debido a que la especie es de polinización cruzada, se presenta una alta variabilidad genética que impide definir variedades en el estricto sentido de la palabra (Berna1,1990). Los cruzamientos naturales han permitido el desarrollo de distin­tos tipos de parchita que se conocen actualmente en los mercados (Saldarriaga,1989). Los distintos tipos se clasifican según el tamaño, la forma y la dureza de la corteza.
·         Según el tamaño: grande (>100 g), mediana (entre 70 y 100 g) y pequeña (< 70
·         Según la forma: completamente redonda, redonda-achatada, alargada-oval y alargada aperada
·         Según la corteza: gruesa, media y delgada.
Los productores de parchita utilizan con preferencia un sistema de clasificación relacionado con la procedencia o sitio de cultivo de la semilla (Fotos 3 y 4).
·                  Criolla: es una fruta grande, redonda y de exocarpio y mesocarpio gruesos; posee un peso promedio de 124 g pero con muy bajo contenido de pulpa; se ha observado en la zona más alta de producción en el municipio de Aguadas.
·      Pecosa: es una fruta mediana con abundantes puntos blanquecinos gran­des, redonda-achatada, con exocarpio y mesocarpio medios; pesa 110 g y es relativamente pesada en relación con su tamaño; se ha observado como cultivo en el Norte del Valle.
·                  Valluna: es un tipo de fruta mediana, alargada-oval, con exocarpio y mesocarpio delgados; pesa 120 g y tiene alto contenido de pulpa; es la más común en el Norte del Valle.
·                  Urrao: es una fruta grande, redonda-achatada, de corteza gruesa y con un contenido de pulpa menor que la valluna.