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1 Raíz de la Parchita o maracuya
La especie edulis presenta raíces fibrosas, fasciculadas y poco profundas, con una raíz primaria de escaso crecimiento, de donde se derivan un gran número de raíces secundarias (Bernal, 1990). Agudelo y Yepes (1990) afirman que el sistema radical de la parchita se distribuye en los primeros 50 cm de suelo, encontrándo­se el mayor número de raíces en los primeros 30 cm.


2 Tallo de la Parchita o maracuya
La parchita posee un tallo herbáceo, y leñoso hacia la base, cilíndrico, estriado y voluble, que le da soporte a la planta y cumple con la función de almacenar agua. El tallo y las ramas presentan nudos cada 12 a 15 cm (Saldarriaga, 1998), y en cada nudo se identifican 7 estructuras (Figura 1): una hoja; dos brácteas o estípulas; dos yemas florales al interior de las brácteas; una yema vegetativa; y un zarcillo (Castro, 2001). La función de las brácteas o estípulas es proteger las dos yemas florales. El zarcillo, una estructura filamentosa en forma de espiral, tiene como función ayudar a la planta a trepar y enredarse. Tanto el tallo corno las ramas primarias presentan una escasa aparición de yemas florales o pueden carecer de ellas.





Figura 1. Estructuras de la parchita (adaptado de Saldarriaga, 1998)


3 Hojas de la parchita
Las hojas son grandes, 8 -20 cm de largo y 6 -5 cm de ancho, gruesas, acorazonadas y de color verde intenso; de borde liso, enteras, alternas y con las nervaduras bien pronunciadas por el envés (Gutiérrez, 1984). Las hojas se insertan al tallo me­diante un pecíolo largo y grueso, el cual contiene tres pares de glándulas de 1 cm de largo aproximadamente, llamadas ligulas. Hacia las axilas de las hojas, crecen estípulas pareadas, oblongo-lanceoladas (Foto 1).
4 Flores de la parchita o maracuya
Las flores son de color violeta, vistosas y de un agradable aroma; y miden entre 7 y 10 cm de diámetro. Usualmente vienen dos en un nudo y están sostenidas por un pedúnculo axilar de 4 cm, al cual se adhieren brácteas que asemejan hojas (Gutiérrez, 1984). Los sépalos son de color blanco en el haz y verdes con márgenes blancas en el envés, de forma lanceolada y miden 4 cm de largo por 2 cm de ancho (Foto 2). Los pétalos son tubulares, blanco rosáceos y moteados con pintas de color azul púrpura, que forman una corola de dos series con 43 pétalos al interior y al exterior, simulando una corona (Saldarriaga, 1998). Las dos series exteriores tie­nen filamentos largos, cilíndricos y paulatinamente adelgazados hacia la punta, bordeados de blanco púrpura en la base inferior. Las series interiores constan de pequeños tubérculos de 2 mm de largo, blancos con manchas purpúreas. El opér­culo está ligeramente distanciado (Campos, 1999).
La flor tiene 5 estambres unidos por su base; las anteras son planas, extrosas y se unen hacia la mitad del filamento, con dehiscencia longitudinal. Los pistilos son de tres carpelos abiertos y unidos en un ovario unilocular, superogloboso, ovoide, con numerosos óvulos, estilos aplanados y divididos en tres ramas, cada uno con estigmas capitgdos que se alinean en forma horizontal.



5 Fruto de la parchita o maracuya
El fruto es una baya de cubierta dura, de forma casi esférica, que mide entre 7 y 8 cm de diámetro. El color del fruto cambia de verde a amarillo intenso, según el grado de madurez. Generalmente, el fruto presenta puntos blanquecinos que va­rían en tamaño y número según el tipo.
El fruto de la parchita está compuesto por el epicarpio, el exocarpio o corteza dura, el mesocarpio o corteza blanca y esponjosa, el endocarpio o pulpa comestible y las semillas (Villamizar, 1992).
El epicarpio es una cubierta natural delgada de consistencia cerosa que protege el
fruto de cambios bruscos de temperatura y le da la apariencia lustrosa que tiene;
la remoción de ésta cera favorece una rápida oxidación del fruto (Saldarriaga, 1998).
El exocarpio, formado de varias capas de células cortas y de paredes muy gruesas, le da solidez y favorece el transporte del fruto, aunque mide menos de 1 mm de espesor. El fruto presenta 6 carpelos que se unen formando cicatrices y se obser­van en la cáscara del fruto, la cual es quebradiza.
El mesocarpio es blanco, esponjoso, seco, de 5 mm de grueso, y favorece el alma­cenamiento.
El endocarpio es una fina membrana blanca que alberga un promedio de 200 a 250 semillas envueltas en un arilo grisáceo, traslúcido, mucilaginoso y acidulado que constituye la parte comestible (Gutiérrez, 1984). Las semillas son de color negro, planas, angostas, en forma de escudo y presentan pequeñas zonas hundidas; son relativamente pequeñas (3,5 mm de longitud) y de testa dura (Polanía, 1983). Es­tán rodeadas de un arilo que es la parte comestible, el cual se compone de parénquima que contiene azúcares y principios ácidos que determinan un sabor muy agradable.